CONTENIDO

El capitán Haddock y Tintín pasean por el campo cuando ven un aduar de gitanos acampados, por orden de las autoridades, junto a un vertedero. Avergonzados de ver la poca salubridad del sitio, les invitan a instalarse en una pradera junto al Castillo de Moulinsart. Poco después, el capitán Haddock recibe un telegrama en el que Bianca Castafiore anuncia su llegada al castillo. Ante la prespectiva, Haddock corre a su habitación para hacer las maletas pero al subir se tuerce el tobillo en un escalón roto de la escalera de mármol. Avisado el doctor, la prescripción es reposo absoluto. Imposible la huida. Llega, pues, la soprano acompañada de su camarera, Irma, y de su pianista, Wagner. Un buen día, una de las joyas de la Castafiore, una de sus preciosas esmeraldas, desaparece y comienzan una serie de espisodios de intriga y misterio: Tintín encuentra unas huellas bajo la ventana de la cantante iguales a las suelas de los zapatos del pianista; unos pasos se escuchan en el desván durante algunas noches; unos desconocidos periodistas se cuelan en el castillo para sacar unas fotos de la soprano, y naturalmente, todo el mundo sospecha de los gitanos que tras el robo, desaparecen del lugar. El misterio queda al descubierto al final del álbum.
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Las joyas de la Castafiore
EDICIONES

Editorial Casterman, 1963 en francés, color
Editorial Juventud.
Primera edición: 1964, con lomo de tela azul
Sin ISBN en sus tres primeras ediciones
ISBN 13: 978-84-261-0383-3 (978-84-261-1421-1, rustica)
ISBN 10: 84-261-0383-9 (84-261-1421-0, rustica)
Traducción del francés: Concepción Zendrera
Encuadernado en cartoné   Formato: 23 x 30 cm



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HISTORIA

"Las joyas de la Castafiore" es uno de los álbumes mejor logrados de Hergé. La historia no puede ser más sencilla y durante su desarrollo apenas pasa nada, pero la tensión del lector se mantiene misteriosamente, como la trama, hasta el final. De este cuento dijo su autor: «Al empezar este álbum, mi intención era también la de simplificar, la de entrenarme a narrar, esta vez, una historia en la que no pasase nada. Sin recurrir al exotismo (excepto el de los gitanos: ¡el exotismo a domicilio!). Simplemente para ver si era capaz de mantener al lector en vilo hasta el final». Y efectivamente así ocurre: toda la acción transcurre en el Castillo o sus alrededores y la trama está exenta de personajes siniestros o malvados. El robo no es un robo, simplemente una casualidad.








Sin embargo, al lector le hubiera gustado vivir con los personajes, acomodarse a su vida tranquila en un paraje maravilloso y vivir la misteriosa desaparición de la esmeralda. La entrevista que un equipo de televisión realiza a la soprano en uno de los salones del castillo es memorable, llena de realismo y no exenta del histerismo de la protagonista que para eso es una diva.

La obra parece inspirada en la ópera de Gioacchino Rossini «La gazza ladra», es decir, «La urraca ladrona», cuya obertura escuchas de fondo.


En la casa de Fabricio Vingradito y su mujer Lucía reina la alegría por la inminente llegada de su hijo Gianettto que regresa de la guerra. Una de las sirvientas, Ninetta, está enamorada de Giannetto y todos están encantado con este enlace, excepto la madre de Giannetto que acusa a Ninetta del robo de un tenedor de plata. Un vendedor ambulante pregunta por Ninetta pero Pippo lo echa de casa. Giannetto llega mientras Ninetta está preparando la fiesta de bienvenida. El padre de ésta, Fernando Billabella, es un desertor que regresa también de la guerra pero con una condena a muerte por luchar contra su capitán. Fernando pide a su hija que venda dos piezas de plata de la familia para tener algo de dinero. Poco después viene el alcalde del pueblo intentando seducir a Ninetta. Ella le dice que su padre es un simple holgazán. Entonces el ayudante del alcalde le hace entrega de una orden de arresto contra el desertor, pero como el alcalde ha olvidado sus gafas, le pide a Nineta que lea la rogatoria. Ella se inventa la descripción del criminal de modo que en nada se parezca a su padre. Mientras el alcalde sigue cortejando a Ninetta, mientras Fernando, el padre, furioso, casi revela su verdadera identidad. Los tres se van mientras una urraca roba una de las cucharas de plata de Lucía. Isaco, el vendedor ambulante, vuelve a pasar y Ninetta le vende la plata que su padre le había encargado. Giannetto y Lucía vuelven y ella se da cuenta de que ahora falta una cuchara de plata.  El alcalde ordena una investigación declarando que decretará la pena de muerte para el ladrón. Lucia y el alcalde acusan a Ninetta porque en un descuido dejó caer el dinero que había obtenido por la venta de la plata a Isacco. El vendedor regresa y declara que ha vendido una cuchara de plata pero recuerda que en ella había la inscripción de dos iniciales, F.V., las iniciales de Fernando. Ninetta que desea proteger a su padre, es incapaz de refutar las acusaciones y el alcalde ordena su arresto.

En el acto II, Antonio el carcelero se apiada de Ninetta y le dice que le enviará un mensaje a Pippo, permitiendo que Giannetto la visite. Ninetta convence a Giannetto de que es inocente. Llega el alcalde y dice a Ninetta que en el caso de que se deje cortejar la dejará en libertad, aunque su respuesta es contundente: antes se dejará morir. El alcalde se va, pero Antonio ha oido todo y le ofrece su ayuda a Ninetta. Ninetta pide a Poppo que venda una cruz de oro y le pide que coloque un poco de dinero para su padre en un lugar escondido que ambos saben: un castaño. Ninetta es llevada a juicio y declarada culpable. Fernando corre a la corte para salvar a su hija, pero llega demasiado tarde y es enviado a prisión, mientras ella es condenada a muerte. Ernesto, un amigo militar de Fernando, corre en busca del alcalde y le muestra el perdon real para el padre de Ninetta. Pippo le muestra el camino y le da una moneda de plata por su ayuda, pero la urraca la roba y se la lleva a lo alto de la torre. Pippo y Antonio la persiguen. Ninetta es llevada al patíbulo y  donde pronuncia sus últimas palabras a la multitud. Desde la torre, Pippo y Antonio gritan que han encontrado la plata de Lucia en el nido de la urraca y hacen sonar la campana. La multitud escuchan sus voces y esperan que salven a Ninetta, pero los repiques llegan demasiado tarde. Sin embargo, Ninetta aparece bajando la colina. Los repiques eran de alegría. Ninetta lo celebra con sus compañeros, pero está preocupada por su padre. Entonces él aparece con Ernesto y todos, excpeto el alcalde, celebran un final feliz.



ARGUMENTO DE «LA URRACA LADRONA» ó «LA GAZZA LADRA»
TINTÍN DESDE MI INFANCIA
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